La libertad es esencial en la vida humana, incuestionable, por lo tanto. Así pues, no se debería recriminar a nadie ninguna conducta -oye, cada uno que haga lo que quiera sin hacer daño a nadie- a no ser que infrinja algún derecho o, como tú, sea un loco.
Que vaya maquillada no significa que quiera provocar a alguien. Si me maquillo es porque amo al arte y porque plasmo de esta manera en mí -como muchas otras- mi pasión por el dibujo.
Que lleve vestidos no es porque "
quiera apretar tetas y culo". Si llevo vestidos es porque me gusta cómo me quedan, me siento guapa, que es lo importante y necesario. Sólo los he llevado durante mi infancia y no veo la razón por la que no pueda volver a llevarlos. Que mires tú donde no toca forma parte de tu vicio y tu deseo insatisfechos.
Que lleve tacones no es sinónimo de prostituta. Si los llevo es porque me gustan estéticamente y porque estilizan mi figura, haciéndome más alta. Y qué coño: ¡porque me gusta!
Que lleve el pelo planchado no significa que... no sé lo que significa, ya que es meramente por usar la plancha que me regalaron personas muy importantes en mi vida y por ir un poco más arreglada de lo que siempre -no- he ido.
Que haga aún más cosas no significa que quiera provocar. Realmente miro poco por la gente, y si lo hiciera por alguien -que sólo lo hago por una persona en concreto- no sería para ti, está claro.
Porque la gente con complejos no los debe reprimir, pero tampoco achacárselos a quien no debe. Que estés necesitado sexualmente no quiere decir que yo te vaya a satisfacer -¡qué asco!- ni tampoco compadecerme de ti. Porque si eres feo, drogadicto y loco -que es lo poco pero lo necesario que he descubierto hoy de ti, día en que te he visto por primera y última vez- no es mi culpa. Lo de feo achácaselo a tus padres -aunque quizás no quieran saber nada de ti-, y lo demás es tu culpa, majete.
Tal y como tú has dicho, hay según qué personas que forman una enferma visión sobre la juventud. Y aunque no lo sepas o no lo quieras saber, tú eres una de ellas. Lo único que me da pena de ti es esa, tu ignorancia.
Doy gracias por cómo soy, siempre lo diré. Y no es porque nadie me haya hecho así (sólo me han invitado a serlo), sino porque he estado yo la que he querido ir por estos senderos, sin fumar nunca, beber jamás y drogarme en ninguna ocasión. Soy sana, aunque te sepa mal. Y soy una de esas personas que forman parte de la excepción que confirma la regla. ¡Y bien orgullosa que estoy!
No sé si te volveré a ver -¡espero que no, por Dios!- pero en caso de que me pase algo, las personas que me conocen ya saben cómo soy y por qué digo todo esto. Ciertamente, si me pasa algo, deciros que os quiero. Que te quiero. Y gracias por todo.